¡Paz y Bien!

Por tu consagración plena a Dios, capaz de llenar el corazón humano; por tu corazón virgen, bendecimos al Señor y entonamos el cántico nuevo de la virginidad y el amor universal.

María, Madre y Virgen: Tu corazón irradia pureza, la gracia del cielo colma tu ser, por ello, iluminas siempre con luz eterna a aquellos que te aclaman.

En este mundo nuestro, enfermo de erotismo, roto por los desenfrenos, triste por la infidelidad del  corazón, clamamos a ti: ¡Cuida Madre nuestros corazones en la santa pureza, que lo hace libre y feliz!

Haz que valoremos y vivamos la pureza en nuestros pensamientos, conversaciones y actitudes.

Que muchos jóvenes descubran el valor de la virginidad consagrada y quieran vivir entregados totalmente al Señor, en la relación más hermosa que pueda soñarse y en la fecundidad más ancha que puede existir.

¡Santa María del corazón virgen guarda a los consagrados! ¡Ayúdanos a todos a vivir la pureza cristiana!

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